Tuesday, November 6, 2012

Crónicas veganas (multipost)

Después de una larga ausencia en este blog, pensé que tendría algo bueno qué decir. La verdad es que son puras babosadas pero igual alguien les encuentra utilidad. Yo ya no me aguanto, es más, ni siquiera me dirijo la palabra en este momento. *se mira al espejo de manera amenazadora*

De mi amigo y su blog...
Hace poco un blogger famoso y no vegano con quien tengo una bonita amistad (nos hemos intoxicado forevereando sobre la vida hasta quedarnos dormidos en su sofá) escribió unas líneas sobre mí:
"Ir con La Comehierbas a la tiendita se vuelve una experiencia esotérica, pues tiene que leer cuidadosamente todas las etiquetas para saber si dicho producto no tiene un derivado animal. Como sus cuates ya sabemos eso cuando queremos comprarle algo leemos también las etiquetas. Nos amaestró.

Lo malo es que no consume, pero tampoco compra... aunque sea para otro. Un día no tuve dinero y tenía mucha hambre, así que le pedí un sándwich de pollo:

- Nada de sándwich: te compro unos platanitos
- ¡Pero tengo hambre!
- Con los platanitos se te quita
- ¡Pero quiero un sándwich!
- Platanitos

Moraleja: no se le puede confiar el hambre a un vegano ¡quiero bistec!"
Sigh... juro que digo la verdad al decir que no recuerdo que eso pasara (por otro lado tampoco recuerdo cómo llegué a la computadora el día de hoy). Ahora que lo pienso, la mayor parte del tiempo no hablo en serio. Y mi amigo tampoco. Es como estar en un eterno concurso de sarcasmo donde al final ya no sabemos si el otro sigue bromeando o de verdad está diciendo que todas las noches se pone una botarga de perro y se frota en los árboles. Primero me preocupó que sus palabras fueran tomadas demasiado en serio por las personas y esto provocara una mala percepción del veganismo. "Raza envidiosa" comentó un lector. "Se me hizo bien ojete tu amiga..." dijo otro. Luego concluí que quizás yo había sido desconsiderada y no me había percatado de que él realmente tenía mucha hambre.

Tratando de ver el vaso medio lleno, es cierto, todos mis amigos  se preocupan por mí a la hora de elegir comida para una reunión. Y aunque por el bien de la comedia él haya tomado un incidente baboso para convertirlo en un texto chistoso, no miente: sí reviso las etiquetas y jamás le compraría algo hecho con animales... pero sí una chirindonga de berenjena, o sushi de aguacate, espinaca y pepino. ¡Si habláramos seriamente de vez en cuando!

En fin, para tratar de llenar todos los huecos le llevé unas hamburguesas de lenteja a su trabajo y hablamos al respecto. Él se disculpó muy apenado, luego yo misma me sentí avergonzada por ser tan dramática y terminamos pidiéndonos perdón mutuamente durante media hora. True story.

Supongo que por eso no se nos da la solemnidad :-/

Comehierbas o no, seguimos siendo humanos con múltiples personalidades; los aspectos que dan forma a nuestro carácter son muchísimos, no solo nuestra ideología. Con con esto quiero decir que las personas convivirán con el vegano, el bromista, el irritable o el huevón dentro de nosotros, lo que les da la opción de detestarnos (o querernos) por otras razones más que el simple hecho de no comer animales. Es algo que ambas partes debemos entender. Eso y no tomarnos la vida tan a pecho.

Pero sí, cuando sean veganos, traten de no llevar su faceta irritable y poco seria, vean lo que me pasó a mí :(

El altavoz taurino...
Hay un sujeto peculiar en el lugar donde trabajo. Todos nos enteramos de su vida cuando habla por teléfono aunque esté encerrado en un cuarto a 20 metros de distancia. Le grita a todo mundo y le gusta que la gente sepa que él es un Lord Caca Grande. Alguien importante, pues. Hace unos días lo tenía justo atrás de mí discutiendo (si así se le puede llamar a expulsar 10 litros de saliva por palabra vociferada) con un reportero que parecía muy afectado por haber presenciado una corrida de toros. El chico era joven y en mi opinión no supo (¿o no quiso?) defender sus argumentos contra esta práctica cruel, solo dijo con timidez que ver al animal agonizando y bufando lo había entristecido. Oh, pero al otro bruto sí que lo escuché, entre las cosas que bramó habían joyas como esta:
"Perdóname, mano, pero se ve que no sabes nada sobre la historia y tradición de la fiesta brava. ¿qué crees que preferiría el toro? ¿ser miserable en una granja hasta que lo maten para ser un bistec o vivir como rey, cogiéndose a todas las vacas que quiera y morir como un guerrero? ¡Para eso los crían! ¡Están hechos para eso! Mira, mejor ni hablamos de esto porque la verdad estas muy chavo, mano, estás muy chavo.
Yo creo que el toro preferiría a toda costa, que ni lo trataran mal ni lo matasen. No tengo que decir que me puse color jitomate y estuve a punto de pararme de mi lugar y meterme en la discusión... hasta que pensé en todo lo que había observado en esta persona. Jamás deja hablar a la gente cuando está haciendo un monólogo en una conversación, es fanático de los chistes machistas y le encanta humillar al personal más joven con bromas sobre su sexualidad (sí, es de los que piensan que insinuarle a alguien que es gay es la mar de gracioso). ¿Realmente ganaría algo discutiendo con él?

Sin darse cuenta dejó algo implícito en su diatriba: el chico está joven, él ya no. Sus ideas son obsoletas y no me cabe la menor duda, ya van de salida.



Judas la tortuga, Diógenes el perro y nuevos veganos
Como tengo horario de teibolera nocturno, trato de no desviar mi camino al regresar a casa del trabajo, pero por alguna extraña razón un día elegí la ruta panorámica que consiste en muchos camiones estacionados, un taller mecánico y un altar a San Judas. Al pasar por este último vi una extraña roca que se movía y decidí que ya no fumaría esa cosa acercarme ¡Era una tortuga! Pobrecita, estaba boca abajo y con el caparazón despostillado. La llevé a casa y la observé por horas O_O, qué bonita es. Eso sí, no sé un pito sobre estos animales pero llevarla al veterinario y consultar en foros (y sí, también Yahoo answers aunque me avergüence) me ayudó a entender que mi fea carota pegada a la suya no va hacer que coma mejor.

Judas no es el único animal que ha recibido una segunda oportunidad. Hace poco alguien a quien estimo muchísimo y ha tenido la paciencia de escuchar mis soliloquios veganos decidió adoptar a un perro que encontró tristeando por su escuela. Lo llamó Diógenes y ya son muy buenos amigos. Aún no deja los derivados animales por completo, pero ¿cuántos de ustedes no comenzaron a considerarlo luego de rescatar o darle hogar a un animal?



Quien sí decidió dar el paso definitivo es la prima del amigo que me está ayudando a traducir el libro  Veganos para siempre, tomó esa resolución luego de ver un documental sobre la industria láctea. Ya tiene en sus manos algunos capítulos del libro, y aunque también a un montón de gente sobre ella diciéndole que no lo haga, saber esto me llena de optimismo.

Del queso Philadelphia
Una de las cosas que más trabajo me costó dejar fue el queso, quizás muchos de ustedes hayan pasado o estén pasando por lo mismo. Hace tres días ordené sushi al lugar de siempre, me gusta porque aunque hayamos tenido algunos malos entendidos al principio, la paciencia de ambos nos ha llevado a tener una buena relación comercial, pero de vez en cuando se les va una que otra y ese día me dieron dos piezas de sushi con queso PhiladelphiaEn momentos así solo las dejo a un lado, pero sentí curiosidad, quizás quería recordar su sabor o averiguar si aún lo disfrutaría. Miré hacia todos lados como una ratera y me jambé la primera. Me supo como a reflujo de bebé (no es que lo haya probado pero sí lo le olido :P).

Esto ya se había convertido en un experimento científico, tomé un poco de agua y decidí comerme la segunda pieza, nomás por no dejar... esta vez sí terminé por escupir el bocado en una servilleta. ¿Será que ahora sí me supo a pus de ubre de vaca? ¿O que en verdad las propiedades del queso hacen que la gente piense que es delicioso cuando en realidad sabe a vómito hidrogenado? ¿Le ha pasado a alguien más?

La neta, prefiero el aguacate.

Friday, May 25, 2012

Reflexiones electorales

Se avecinan las elecciones presidenciales en México, ya abundan los chistes feisbukeros y trendig topics que hablan sobre cuán pelmazo, populista, pésimo escritor o pelelazo es determinado candidato. Las personas ya están decididas a votar, a no hacerlo o a anular su voto en casilla (como paréntesis anecdótico, en su afán de inculcarnos el deber civico mi papá nos obligaba a votar los primeros años en que teníamos la facultad de hacerlo y yo me desquitaba haciendo monitos en la boleta. Mi hermano envolvía condones usados con la suya... qué bonita familia ._.).

Como muchos, comparto la opinión de hacer un voto informado (¿quién es el candidato? ¿cómo se desempeñó en anteriores cargos? ¿quiénes conformarán su gabinete?) y debo decir que también respeto y entiendo la decisión de aquellos que deciden no participar en el proceso. Eso es todo lo que diré sobre votar.

Llama mi atención sin embargo, la resignación al fracaso social ("ya nos cargó la tiznada, va a ganar este zopenco") o entrega total de nuestras esperanzas de ser un mejor país, a una sola persona ("si no gana este wey ya nos cargó la tiznada"). Desde que la sociedad se formó, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, millones de actos de abuso y corrupción han sucedido, algunos ya hasta se han hecho costumbre; así que tomará más que una persona y un sexenio para cambiarlo.

Pienso que el verdadero cambio social no comienza en las boletas, en un curul o en la silla presidencial, sino en uno mismo, y un buen primer paso sería comenzar a practicar el interés por el bienestar de otros ¿La razón? Porque desafortunadamente en este círculo vicioso de abuso también nos han enseñado a solo preocuparnos por nosotros, a pasar sobre los demás si es necesario, a ignorar las injusticias que se cometen contra nuestros semejantes (humanos y no humanos) siempre y cuando no nos afecten. Han sembrado en nuestra mente, la de nuestros padres y abuelos, la idea de que algo malo tiene que sucederle a otros para que podamos estar bien.

Les propongo un ejercicio, que aunque es muy sencillo, requiere de todo nuestro compromiso... y el tiempo que nos resta de vida:

Dediquen de tres a seis horas de cualquier día de la semana a una labor social. Hay muchas cosas por reparar en el mundo, así que basándose en sus habilidades e intereses pueden escoger aquella en la que consideren que pueden hacer una aportación importante. Animen a otras personas a hacer lo mismo.

Claro, sería muy ingenuo de mi parte creer que es irrelevante quién maneje el país y muy simplista pensar que con esta sencilla actividad resolveremos problemas mucho más complejos, pero recuerden que la clase en el poder siempre ha sido considerablemente más pequeña en número, y son cosas diametralmente opuestas enfrentarse a una población indiferente que a una dispuesta a ayudar y defender a los demás por el simple hecho de ser lo correcto.


Planeaba poner esta foto, pero quería algo más ad hoc a nuestra idiosincrasia :P

Nota: En el camino hacia eliminar "la ley del más fuerte" de la mentalidad mundial, no duden en darle una oportunidad al veganismo. Cuando empecemos a respetar hasta la forma más simple de vida sintiente, el resto será mucho más fácil.

Saturday, March 3, 2012

¿Veganismo por encima de la ley?

Algunos consideran que la opinión que tenga la sociedad en general sobre el veganismo es una pieza clave para popularizar esta filosofía. Yo pienso más o menos lo mismo. Bajo esta misma línea de razonamiento uno podría suponer que lo correcto es comportarnos como ciudadanos: cruzar por el puente peatonal o ceder el paso a los peatones, no tirar basura en la calle, devolver objetos perdidos, no robar, no vandalizar, no pasarse una luz roja. Ser obedientes de las leyes.

Aunque la base moral del veganismo es muy clara (no dañar, explotar o matar a ningún ser sintiente), a veces es difícil decidir si debemos acatar leyes u órdenes de alguna autoridad que se opongan directamente a nuestros principios. Es en este punto donde nuevamente encontramos un área gris en la que no muchos veganos se han puesto de acuerdo. 

Acción directa
En el terreno animalista, este término se refiere a la implicación propia de cualquier individuo en el rescate o auxilio de uno o varios animales. Así pues, ayudar a un animal lastimado, adoptarlo, organizar campañas de esterilización o ser voluntario en un refugio, son ejemplos de acción directa legal. La acción directa ilegal (en inglés conocida como Militant Direct Action -MDA-) incluye el "robo" de animales no humanos, destrucción de propiedad privada y en algunos casos, hasta secuestro e intimidación de personas.

Sobre esta última, Gary Francione, maestro en leyes y activista abolicionista, escribe lo siguiente: "Aquellos que promueven la violencia se enfrascan en un comportamiento casi sectario. Incensantemente profieren el mantra "debemos utilizar la violencia contra los explotadores", haciendo a un lado los problemas morales y filosóficos generados desde un principio por la violencia, puedes explicarles que de hecho, los verdaderos explotadores son aquellos que generan la demanda de productos animales en primer lugar [...] No hay razonamiento ni análisis crítico [...] La línea de fondo, es que los argumentos lógicos y la evidencia empírica son claras: el bienestarismo animal no funciona y promover la violencia para hacer notar el problema de la explotación animal demuestra completa ignorancia  de los mecanismos culturales y la realidad económica de dicha explotación." (1)

En una forma más objetiva y conciliadora, Óscar Horta, activista antiespecista, opinó que "...hay que distinguir claramente entre lo que está moralmente justificado y lo que es mejor hacer por razones estratégicas o tácticas [...] es importante tener en cuenta que la percepción del público es crucial, pues, del mismo modo en el que una gotera no va a ser arreglada jamás poniendo cubos debajo, la discriminación y la consiguiente esclavitud de los animales solo va a terminar en la medida en que se cuestione el especismo. [...] Y solo podemos conseguir que la gente deje de ser especista si se encuentra dispuesta a escucharnos."
"...lo que debemos evitar a toda costa es que haya gente que se posicione en contra nuestra por motivos que no tienen nada que ver con el especismo. En este sentido, hay gente que puede estar de acuerdo con que rescatemos animales pero no, por ejemplo, con que ocasionemos destrozos. Hay que evitar, pues, que estos motivos hagan que haya quien se oponga a lo que defendemos, y deje de escuchar nuestros argumentos antiespecistas [...] Las opciones buenas son las que consiguen los resultados que necesitamos sin efectos contraproducentes innecesarios." (2)


Negotiation is over (NIO), uno de los sitios que defienden la acción directa ilegal (incluyendo destrucción de la propiedad privada, acoso y violencia contra los que ellos consideran asesinos o explotadores), expresa en su editorial:
 "Plenamente conscientes de que los animales victimizados no leen blogs, NIO lucha para ser un instrumento de desafío, alteración, desobediencia, subversión, creatividad y acción comunitaria agresiva, además de un detonador para el cambio revolucionario. La liberación total -para animales humanos, no humanos y la tierra- no sucederá pidiéndole cortésmente a los abusadores que sean decentes."

"Emoción y pasión generan acción, no el debate estéril" (3)


"En vez de criticar y dividir un movimiento ya de por sí fracturado, ellos [los abolicionistas] necesitan ser removidos de este (¡gulp!), reitirarse a su rinconcito del internet, armados con espátulas y panqués veganos (¡mocos!) a escribir sus inútiles blogs de teoría superflua que se reenvían los unos a los otros y hacer lo que saben hacer mejor: ¡NADA! (¡changos!) (4)

Los anteriores citados representan, por así decirlo, a una mayoría de cada corriente, esto no quiere decir que tooooodos los abolicionistas piensen igual que Francione, que los antiespecistas coincidan con todo lo que dice Horta y ni siquiera es seguro que aquellos que están a favor de la acción directa ilegal estén de acuerdo en amedrentar personas. Sin embargo, sus puntos de vista nos pueden servir como indicadores de las inquietudes y objetivos de todos aquellos veganos interesados por terminar con la explotación animal (sin importar la corriente que simpaticen más):
  1. La demanda de productos animales se encuentra en la sociedad, no en las corporaciones o instituciones. Es un hecho que debemos tener, siempre que sea posible, la disposición para hablar con el resto de las personas sobre veganismo, por consiguiente también debemos vigilar que nuestro discurso sea razonable y no los ahuyente. Esta es la parte más lenta pero quizás la más efectiva en la lucha por  deterner de manera definitiva el abuso animal: información y educación.
  2. Hay un hecho que debemos reconocer: individualmente, al dejar de consumir animales no estamos en realidad salvando ninguna vida. Que una, dos, cien o hasta mil personas deje de consumir animales, no hará que un determinado número de estos sea liberado de las granjas industriales. Las gallinas, puercos o pollos criados ahí, serán todos llevados al matadero si no es que la enfermedad o las terribles condiciones de vida hacen el trabajo antes. Para afectar verdaderamente la demanda de estos productos debemos trabajar árduamente en el punto número 1: concientizar a tantas personas como sea posible.
¿Teoría inútil?
Yo, como individuo, no estoy haciendo nada virtualmente últil para salvar animales reales; pero una situación como esta no puede frenar nuestro veganismo, pues también estamos formando parte fundamental del cambio que necesita nuestra sociedad para que el especismo desaparezca para siempre.


Y es ahí donde se equivocan aquellos convencidos de que trabajar en la teoría y el activismo pacífico es infructuoso. Cuando se trata de elecciones personales como lo es el veganismo, las ideas bien estructuradas son las que prevalecerán por su lógica, y mientras más áreas grises se exploren y discutan, más argumentos sólidos tendremos para defender esta filosofía. A su vez, la educación vegana es una vía que nos permite llegar a todo tipo de público y generar un cambio de comportamiento. Incurrir en actos violentos que pongan en peligro potencial a cualquier ser sintiente, como lo es incendiar instalaciones, amedrentar, golpear o incluso matar personas, manda un mensaje confuso e incluso especista: agredir o maltratar a unos para salvar a otros.

Pero ¿cómo saber qué actos son realmente violentos?


El valor de una vida
La RAE nos dice que violentar significa lo siguiente:
  1.   tr. Aplicar medios violentos a cosas o personas para vencer su resistencia.
  2.   tr. Dar interpretación o sentido violento a lo dicho o escrito.
  3.   tr. Entrar en una casa u otra parte contra la voluntad de su dueño.
  4.   tr. Poner a alguien en una situación violenta o hacer que se moleste o enoje. U. t. c. prnl.
  5.  prnl. Dicho de una persona: Vencer su repugnancia a hacer algo.
¿Se puede clasificar la violencia?  ¿Existen en el mundo actos violentos aceptables por sus objetivos o intenciones?

Dándole una mirada muy superficial a la ética, nos encontramos con algunas corrientes filosofóficas que sugieren cómo debería actuar el ser humano bajo determinadas circunstancias:
  • el consecuencialismo, es una teoría normativa que mide "la efectividad" de los actos humanos en base a los resultados que estos generen (el fin justifica los medios);
  • el deontologismo absoluto, que sostiene que ninguna acción inmoral es válida bajo ninguna circunstancia; a su vez, existe el
  • deontologismo moderado, el cual nos dice que algunos actos tal vez sean intrínsecamente malos, pero si ejecutarlos trae como consencuencia un bien muy significativo, entonces son moralmente válidos ; y la
  • ética de las virtudes, que no se ocupa de seguir ciertas reglas, sino que analiza el carácter y motivo de nuestras acciones teniendo como objetivo desarrollar buenos rasgos de carácter como la bondad y la generosidad).

Las diferentes corrientes filosóficas siempre están sujetas a reintepretaciones y modficaciones de distintos autores; y en una sociedad que se edificó con el abuso y explotación de otras especies además de su propio género, es prácticamente imposible hacer  el bien en general todo el tiempo. En un marco jurídico ideal, las leyes jamás pasarían por alto la vida y dignidad de cualquier ser sintiente, ya que ese no es el caso, creo que debemos confiar el en sensocentrismo; lo que implica no dañar a ningún ente con la capacidad de sentir. Eso incluye a los explotadores institucionales (laboratoristas, matarifes, taurinos).

Pero no a un candado, una reja o una jaula. Porque al hablar sobre las consecuencias negativas que tiene el salvar una vida transgrediendo las leyes o dañando objetos materiales, estamos relegando a esa misma vida a ser una mera estadística que no nos conviene. Su pérdida deja de ser una tragedia para nosotros. Creo que a veces al tratar de ir por vías demasiado seguras, dejamos de lado las consideraciones morales que nos hicieron llegar al veganismo en primer lugar.

Es un hecho que salvar a un solo animal de cualquier situación de explotación no contribuye a eliminar el especismo, pero sí mejora la calidad de vida de este en un 100 por ciento. Para cualquier ser sintiente, humano o no humano, ser rescatado de la muerte y el dolor lo es todo.



Quizás sea momento de aceptar que la existencia de personas que rescatan animales por vías no legales, es necesaria; y estos a su vez comenzar a entender que dañar a otros seres sintientes va en contra de los mismos principios del veganismo y que esta actividad por sí sola no va a cambiar la manera de pensar de las personas.


********


Recuerden, no se trata de nosotros, sino de los animales.

Saturday, January 21, 2012

Pastel Sushi

¿Cansados de que sus amiguitos los fufurufos se burlen de ustedes por no poder comer sushi con palillos? ¿Hartos de que sus rollos se despanzurren al tratar de hacerlos en casa? ¡No se preocupen! Este sencillo pastelito no toma más de 40 minutos en elaborarse y su sabor ya fue certificado como delicioso por uno de los comecerdo más tercos y recalcitrantes del mundo: mi hermano.

Ingredientes
Para la mayonesa vegana:
  • 1/2 barra de tofu firme
  • 1/3 de taza de aceite de cánola o si prefieren un sabor más fuerte, usen aceite de oliva.
  • 1 limón, el jugo.
  • 1 pizca de nuez moscada
  • 1 pizca de ajo en polvo
  • Sal y pimienta al gusto

Para el pastel:
  • 2 tazas de arroz para sushi
  • 2 hojas de alga nori, cortadas en cuadros medianos (de 4X4 cm aproximadamente)
  • 1/2 pepino en rodajas (a mí me gusta dejarle la cáscara porque le da un sabor más fresco... eso y me da flojera pelarlos)
  • 1/2 pimiento amarillo o rojo en juliana
  • 1/2 pimiento verde en juliana
  • 1aguacate mediano 
  • Ajonjolí blanco y negro
  • Salsa de soya para acompañar

Manera de preparar:
Para la mayonesa:
  1. Licúen todos los ingredientes hasta obtener una consistencia muy similar a la de la mayonesa. Pueden hacer más ligera la consistencia agregando chorritos de agua y licuando nuevamente.
Para el pastel:
  1. Enjuaguen el arroz hasta que el agua salga más o menos clara y hiérvanlo siguiendo las instrucciones del paquete (necesitarán azúcar morena y vinagre). Una vez que el arroz esté cocido, déjenlo enfriar antes de utilizarlo.
  2. En un recipiente mediano de fondo plano coloquen la primera capa de arroz, luego coloquen una cantidad generosa de mayonesa vegana, el alga nori, el pepino, el resto de los vegetales y el aguacate. Sé que parece extraño poner primero la mayonesa pero  de esta maneta se desborda menos... bueno, la verdad me equivoqué y ya era demasiado tarde para quitarla. Y así está en la foto :P
  3. Coloquen otra capa de alga nori encima de los vegetales y luego otra de arroz. Refrigeren por lo menos 10 minutos.
  4. Desmolden el pastel y espolvoreen el ajonjolí. Ahora sí, vayan orgullosos por su cuchara ¡y disfruten!
La mayonesa vegana es riquísima y no le pide nada a la que está hecha con huevo. Pueden usarla para sus emparedados, pastas y mascarillas (no sé qué beneficios tenga para el cutis ¡pero suena divertido!


Tuesday, January 10, 2012

Respetar lo irrespetuoso por Alex Franco

A continuación les presento un texto bellamente escrito que analiza el argumento especista "no dañes, pero déjame dañar". Gracias, Alex Franco, por tu colaboración.

Respetar lo irrespetuoso
Seguramente los vegetarianos y veganos nos hemos topado infinidad de veces con argumentos extraños que de una u otra forma pretenden justificar el uso de los animales no-humanos como recursos; desde escuchar que las plantas también sufren hasta que debemos tomar a los animales no-humanos como guía moral. En este sentido, merecen una mención importante aquellos argumentos que buscan legitimar acciones dañinas contra los demás apelando a la libertad.

En ocasiones, algunas personas que tratan a los animales no-humanos como meros recursos a nuestra disposición exigen respeto para sus acciones cuando sienten que estas se ven amenazadas. Lo extraño con esto es que piden respeto cuando no lo dan. Es como si dijeran “respeta el que yo no respete a los demás”. Incluso, y mas desconcertante aun, pueden llegar a acusar a los defensores animales de querer imponer su moral a otros, atentando así contra su libertad.

Con una retórica comprensiva dicen que está bien que a los antiespecistas no les guste dañar a los animales no-humanos, pero que no quieran privarlos a ellos de hacerlo. No obstante, el problema con esto es que nadie tiene (o debería tener) la “libertad” para dañar a los demás. Cada quien es libre de hacer lo que quiera, siempre y cuando no atente contra la igual libertad de los demás. La libertad es sobre uno mismo.

Esta clase de argumentos se explican al considerar que quienes los sostienen, no creen que los animales no-humanos son susceptibles de consideración moral o de respeto, por lo que en última instancia respetarlos es solo una “cuestión personal”. Y por lo tanto, quien quiera hacer que dejen sus hábitos dañinos significa que quiere imponerse. Sin embargo, una cuestión personal es aquella que concierne a la propia persona, no aquella que daña a los demá.


Por poner una analogía, probablemente no encontraríamos legítimo que alguien dañe a una mujer, por ejemplo, argumentando que es su “elección personal” y que por lo tanto no debe privársele de su libertad de hacerlo. La diferencia radica en que solemos entender que las mujeres deben ser tenidas en consideración moral y nadie tiene el derecho a dañarles. Por ello, los defensores de los animales debemos hacer ver que estos también merecen una consideración moral igualitaria a la que suele darse a los seres humanos, ya que también son seres con la capacidad de sufrir y disfrutar, lo cual es lo único que hay que tener en cuenta en aquellas situaciones en las que este en juego que alguien pueda ser perjudicado o beneficiado.

A fin de cuentas, somos iguales :)

Sunday, January 8, 2012

Mi trabajo no vegano

En la persecusión de la tranquilidad moral uno comienza a hacerse serios cuestionamientos sobre todos los aspectos de la vida: la alimentación, el vestido, el calzado, el cuidado de nuestra salud y hasta el trabajo. Respecto a este último, es muy probable que muchos de aquellos que aspiren tener una vida tan libre de crueldad como sea posible, hayan visto con cara de fuchi o vergüenza a su fuente de ingresos. A mí me pasó.

Hace dos días dejé de laborar en un lugar en el que estuve haciendo cosas que me incomodaban un poco. Y sí, en ese lapso hubo muchas veces en las que consideré seriamente renunciar sin tener una opción más vegan friendly esperándome con los brazos abiertos. Pero lo que les relato a continuación me hizo tomar las cosas con más calma:

Érase un día jocoso y relajado en el ambiente editorial cuando el que solía ser mi jefazo llegó -con la cara de alguien que se acaba de ganar la lotería- a exigirnos la inmediata edición, diseño y entrega de varias publicaciones cuyo contenido eran jugos antigripales ¿la razón? El virus AH1N1 (o gripe porcina) que andaba asustando, enfermando y hasta colgando los tennis de algunos mexicanos en el 2009. Debo mencionar que no había en la empresa algún especialista de la salud asesorándonos al respecto, dudo que los editores que participaron tuvieran idea de cómo funcionaba el virus y es más que obvio que un juguito no te iba a curar, o por sí solo, a prevenir contra esta enfermedad. Pero eso se dio a entender en las portadas de dichas ediciones que hasta donde sé, se vendieron como pan caliente.

No fuimos los únicos ni los primeros en aprovecharse del miedo de la gente y estoy segura de que esta estrategia de mercado debe ser bien conocida en todas las grandes corporaciones.

¿Qué aprendí de esto? La MAYOR parte de las personas o empresas que llevan un tiempo lucrando con cualquier cosa, jamás verán un dilema ético como obstáculo para ganar dinero, así que pedir audiencia con nuestros jefes para sugerirles que dejen de hacer algo que les resulta redituable, porque afecta a terceros, seguramente terminará con nosotros firmando nuestra liquidación. Ellos responden a la demanda del público y las decisiones de este último se basan en la información que tengan de determinado producto o tema. Un ejemplo: la gente en México pide más publicaciones gastronómicas donde les enseñen a cocinar con pollo porque piensan que es barato y saludable; lo cierto es que es más nutritivo, económico y moralmente correcto cocinar una ensalada de frijoles con arroz integral. Mientras las personas no sepan esto, aquellos que se dediquen al ramo gastronómico y editorial seguirán sacando libros y revistas de recetas con pollo.

Bien, los empresarios son unos inescrupulosos y yo sigo con un  empleo comecerdo ¿qué hago?
Simple. Búsquense otro empleo o sean sus propios jefes... Está bien, olviden lo de "simple", solo enfóquense en las características del trabajo que están buscando y comiencen a mandar su currículum a los lugares que les interesen, o bien, ahorren lo suficiente para iniciar su propio negocio. Analicen el grado de incomodidad que les produce su actual trabajo y qué tan involucrados están en situaciones moralmente dudosas. Mientras tanto, sería absurdo pedir a cualquier vegano o aspirante a vegano que abandone su empleo de inmediato, sobre todo en tiempos como estos, donde son muchos los que tienen que ver no solo por sí mismos, sino también por sus familias.

Les propongo lo siguiente: en lo que esperan la llamada que les avisará que han sido seleccionados o juntan el capital necesario para hacer una linda fondita vegana, destinen parte de su tiempo y recursos (dinero o bienes materiales) a dar a conocer el veganismo, ya sea de manera independiente o con ayuda de una organización. Eduquen a los demás, pues son ellos quienes determinarán la demanda de productos libres de crueldad, sin importar las necesidades creadas por las campañas publicitarias.

 
Epílogo: mi nuevo empleo también tiene que ver con el mundo editorial, pero esta vez el rubro es menos escabroso y me llegó una nota muy interesante sobre estudiantes del Instituto Politécnico Nacional que inventaron una gomita hecha de alga espirulina en vez de grenetina. Creo que este año empezó bien :)

Sunday, January 1, 2012

En dos ruedas... ¡la vida es bella!


El uso de las bicicletas y del automóviles data desde hace décadas, pero es notable que ha crecido el uso de los segundos y esto ha producido una fuerte contaminación que contribuye al efecto invernadero. Esta es una buena razón para hablar de las bicicletas como trasporte alternativo.

Las bicicletas por sí solas no son la solución al problema de la contaminación, pero combinadas con servicios de transporte público de alta eficiencia y calidad (como los trenes eléctricos), son la mejor alternativa. Sin embargo, cualquier propuesta en este sentido no es tomada en serio, debido a que la fabricación de autos y la industria petrolera son los mayores negocios del mundo y quienes los manejan no están dispuestos a dejarlos.

En muchas comunidades rurales (y no solo en ellas), las bicicletas, son un medio de trasporte bastante eficiente y ecológico, en las mañanas para el trabajo, para el colegio, la escuela, para hacer mandados o para disfrutar un día de descanso.

Entre las cosas positivas de la bicicleta están: impacto ecológico mínimo, costos muy bajos, mantenimiento mínimo, fáciles de reparar, repuestos muy accesibles, existen de muchos modelos y sirven como un saludable ejercicio y entretenimiento familiar. Una buena bicicleta nueva cuesta entre $1000 y $1500, un auto de segunda cuesta entre $40,000 y $ 50,000, el auto exige los gastos de tenencia, seguro, entre otros; la bici, no.

La bici funciona bien con la energía de uno mismo, mientras que al automóvil hay que invertirle miles y miles en combustibles que envenenan el aire y contaminan la atmósfera. La bici es fácil de reparar, el auto no lo es, se necesita mandar al taller y tarda días. A favor del auto se podrían decir muchas cosas (algunas ciertas), y probablemente la bici no sea el mejor medio de transporte, lo cierto es que nos dirigimos directo al colapso energético mundial cómodamente sentados en nuestros automóviles personales.

Este no es el momento para extraer petróleo de la tierra y quemarlo, el cambio climático es una realidad que se refleja en una diversidad de fenómenos naturales, por esta razón debemos crear alternativas. Así es que la próxima vez que montes en tu bicicleta no solo no vas a contaminar, también ahorrarás tiempo y dinero, harás ejercicio y reducirás tu huella de carbono.

¡Con esta pequeña acción te convertirás en un defensor de tu salud y del planeta!
 
Ecuaciones pedalógicas

Combustible + motor + egoísmo = contaminación
Transporte + respeto + vida = bicicleta
Status + ignorancia + dinero = colapso
Silencio + aire + bicicleta = salud

Bibliografía: Fanzines callejeros

En Mexican Vegan nadie es dueño de la verdad absoluta. Si te gustó lo que leíste, investiga al respecto, si no te gustó, investígalo de todas maneras. No somos los únicos veganos en el mundo por lo que no debes juzgarlos a todos por las cosas que decimos o pensamos en este blog. Gracias y... Go Vegan!
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